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Desafío #28: Distancia

Aquí guardaremos todos los desafíos que ya se encuentran cerrados. ¡Pasen y vean las cosas geniales que se hicieron en el foro!
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Desafío #28: Distancia

Mensaje por Administracion »

¡Hace mucho que no teníamos un desafío de escritura! Es el momento de desempolvar la pluma y el tintero para participar.

En este desafío, el tema es: distancia.

La distancia puede significar muchas cosas: la distancia emocional entre dos personas que están físicamente cerca, la distancia en el tiempo entre algo que era y ya no es, la distancia geográfica que nos afecta hasta como players, la distancia en la fila del súper en épocas plenas de COVID que extrañamos cuando sentimos el carrito del de atrás chocándonos la parte posterior de las rodillas hoy en día. Hay muchos tipos de distancia. Es hora de explorarlos a todos.

Las instrucciones son sencillas:

1) Escribir al menos una historia de al menos 200 caracteres, sin límite máximo, que mencione de una forma u otra la distancia. Pueden escribir todas las historias que deseen, y pueden postearla desde cualquier cuenta.
2) Postearla en este thread con el siguiente formato:

Código: Seleccionar todo

[b]Título:[/b] 
[b]Tipo:[/b] (Humor, angst, drabble, etc.)
[b]Frase/s disparadora/s:[/b] (opcional)
[b]Personajes:[/b] (opcional)
[b]Cantidad de Palabras:[/b]
[b]Comentarios:[/b] (opcional)
[b]Mis puntos van para la Casa:[/b] 
Tienen hasta la medianoche del 20 de enero del 2023 (GMT-6) para participar. Tendrán una semana para votar, quien reciba más votos será el ganador del concurso.

Los premios serán:
1º puesto: 100 puntos para la Copa de las Casas.
2º puesto: 60 puntos para la Copa de las Casas.
3º puesta: 30 puntos para la Copa de las Casas.

Los demás concursantes ganarán 10 puntos para la Casa que indiquen en su post.

Recuerden que todo lo que se escriba en los desafíos es parte de universos alternativos que no afectarán a los personajes del foro.

¡Esperamos leer sus historias!


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Nolan Fitzgerald
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Re: Desafío #28: Distancia

Mensaje por Nolan Fitzgerald »

Título: Teléfono público
Tipo: General
Personajes: Kerry Whittaker, Nathan Colbert
Cantidad de Palabras: 600
Comentarios: Originalmente iba a escribir algo más deprimente como el reveal de este temaikén pero se me pasó. Todo lo que hago muy machocéntrico, páguenme la terapia pls.
Ah, también no sé dónde van los espacios porque no sé leer y por ende no sé escribir.

Mis puntos van para la Casa: Gryffindor

  • “¿Hola? ¿Kerry?” preguntó tras escuchar el extraño sonido plástico.

    “Hey” respondió ella, subiéndose a la butaca del bar del hotel de un salto.

    “¿Llegaste bien?”.

    Kerry sonrió, bajando la vista a la barra. El bartender, un hombre alto y muy canoso, le alcanzó un vaso de agua y ella le guiñó un ojo platónicamente en agradecimiento.
    “Súper bien. ¿Te tuvieron mucho tiempo en la línea?”.

    “No” dijo Nathan de inmediato, su voz siempre sonando extraña en una mentira.

    “Nate” lo regañó.

    Nathan apoyó un hombro contra una de las paredes de la cabina telefónica, su mano hundida en el bolsillo de su piloto repleta de monedas muggles. “No importa, ¿verdad? Solamente me alegra poder hablar contigo”.

    Kerry chasqueó la lengua, sintiéndose ruborizar. Se giró para intentar darle la espalda a la mayoría de los patrones del bar del hotel, aunque nadie la estaba mirando.“¿Cómo salió la audiencia?” preguntó ella, queriendo cambiar de tema. Escuchó a Nathan hablar sobre evidencia y testimonios mientras despegaba el vaso del apoyavasos. Bebió un sorbo de agua, sintiéndose muy cool al apoyar el recibidor del teléfono muggle entre su oreja y su hombro, y dejó el vaso sobre la barra. 

    “¿Y las sesiones?” preguntó él.

    Sus dedos juguetearon con el apoyavasos mientras le contó a Nathan sobre el estudio de grabación, sobre los ingenieros de sonido, sobre los compact discs. Kerry pretendió no notar el sonido de las monedas de metal siendo introducidas frenéticamente en el teléfono público galés desde el que llamaba Nathan.“¿Qué hora es allá”? se interrumpió Kerry a sí misma, cansada de hablar del trabajo.

    “Las nueve menos cuarto” respondió él. “Una hora menos que allá en Karlsruhe”.

    “Hm, pero es viernes”.

    Nathan se quedó en silencio, el único sonido de su lado de la línea fue el retumbe de otra moneda entrando en el teléfono público. Nathan no entendió la observación.

    “Solamente quiero decir que no hace falta que me llames todos los días, especialmente cuando estamos quedándonos en hoteles… ya sabes. Especiales” muggles.

    “Quiero verte” dijo Nathan. Kerry sintió un retorcijón extraño en el estómago. “¿Cuándo regresas?”.

    “No lo sé” Kerry respondió de inmediato. Era la verdad. “Tampoco sé cuánto tiempo más estaremos en esta ciudad, porque en teoría seguiremos camino hacia Francia en breve”.

    “…Lo siento” dijo Nathan. “Sé que esto es importante. Solamente quería que sepas que te extraño”.

    Kerry apretó los labios, haciendo un bollito el apoyavasos. Nathan siempre hacía todo a destiempo. Cuando estaba allá estaba muy ocupado y la desatendía. Ahora, a la distancia, no aguantaba un día sin hablarle. Kerry no lo entendía, la irritaba, pero aun así no podía dejar de quererlo.
    “…Yo también” confirmó ella.

    Otra vez el ruido metálico de más monedas cayendo por la rendija del teléfono público.
    Nathan despegó el hombro de la pared de la cabina, el vidrio empañado de su lado y mojado del otro hacía que las luces de los autos que pasaban por la calle iluminaran las gotas de lluvia como si fueran estrellas. 
    “Kerry” empezó Nathan.

    Kerry se giró, uno de sus colegas estaba llamándola, vaso en mano. El grupo se había reunido en el bar para tomar un primer trago antes de salir, la esperaban.
    “Nate, ¿hablamos luego?” Kerry sonrió, más para sus compañeros que para sí misma. Alzó su vaso con agua hacia el grupo para brindar a la distancia.

    “Claro. Pásala bien”.

    “Nate…”

    “Mañana vuelvo a llamar”.

    Kerry se giró, observando la mancha circular en la barra donde había dejado apoyado su vaso. Escuchó que Nathan apoyaba el recibidor para cortar, y extendió el brazo hacia el bartender para devolverle el teléfono. 


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Nicky Fitzgerald
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Mensajes: 187
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Re: Desafío #28: Distancia

Mensaje por Nicky Fitzgerald »

Título: Birmingham
Tipo: General
Cantidad de Palabras: 571
Comentarios: Probablemente usé todos los tiempos verbales mezclados porque escribí esto en cuotas durante varios días. Y aparte no sé cómo pedirle un thread para rolear a esta gente.
Mis puntos van para la Casa: Hufflepuff

  • “Firma aquí y… aquí” Bree Northwood señala el pergamino con una sonrisa falsa. Cecile no se la devuelve, tomando la pluma para firmar de forma rápida y prolija. “Felicitaciones, usted es dueña de un apartamento en los Heights de Birmingham”.

    Cecile ahora sí sonríe, apenas, mirando a la mujer mover la varita para enrollar los pergaminos y hacerlos desaparecer.

    “Muchas gracias” dice él, más entusiasmado que Cecile, como si tuviera algo que ver en su momento. Le estrecha la mano a Northwood, y ambas se miran brevemente. Cecile sabe que quizás no debería haberlo traído, pero no quería comprar una propiedad en soledad. Que él estuviera ahí, fingiendo (muy mal) que pertenecía, le sacaba un poco la presión al momento. Era una distracción, un accesorio, un bufón entreteniendo a las cortesanas.

    Bree Northwood espera a que Cecile se ponga de pie para imitarla, porque entiende de estas cosas más que su acompañante, y le extiende una mano: un pesado llavero con las letras CG con una única llave. Fingen besarse las mejillas, dos veces, y Bree desaparece con la excusa de tener negocios en Leeds por la chimenea que adorna un extremo de la oficina.

    Están solos, Cecile nota que la taza de té de su acompañante está totalmente vacía. Le da un poco de disgusto que se haya tomado todo, como si lo hubiera encontrado chupando el saquito de té sobre el cesto de basura.

    “¿No estás contenta?”.

    “Lo estoy” responde ella, seria. “¿Quieres verlo?”.

    “Claro”.

    La chimenea del lugar tiene polvos floo, y aunque Cecile prefiere aparecerse, es demasiado lejos para hacerlo bien. Y primero muerta a admitir una debilidad.
    Los tacones de Cecile dan los primeros pasos sobre el piso de mármol. Mira a su alrededor: los enormes ventanales con vista al parque, el ambiente amplio y silencioso. El diseño de interior, sabiendo que lo hizo la mirada estricta de Goulding con la mano en el bolsillo profundo pero estrecho de los Northwood… casi que se emociona. Casi. Si tan solo hubiera entrado sola.

    “Vaya, qué lugar” irrumpe él el silencio. Cecile lo mira sin ocultar su desagrado. Le encantaría decirle algo, pero no puede. Ha aprendido la lección. Todos, hasta alguien como él, tiene su uso. Y las cosas útiles hay que cuidarlas.

    “Quítate la camisa” demanda.

    Él se gira, perplejo. Apoya los brazos, esos enormes brazos, contra el enorme ventanal como si estuviera midiéndose contra la enormidad del ambiente.

    “¿Eres sordo?” pregunta Cecile. Da dos pasos hacia él y se detiene para quitarse los tacones. “No te lo voy a decir dos veces. Te puedes ir si no-“.

    Cecile no tiene que decírselo dos veces, ni mucho menos tres. Lo observa sin evidenciar nada en su expresión, mientras él se quita el saco, luego el chaleco, y comienza a desabrocharse la camisa. Se siente poderosa al verlo hacer todo eso con sus manos, habiéndolo regañado por hacerlo con magia en el pasado. No, quería verlo trabajar. Quería verlo moverse, hacer el esfuerzo.

    Él deja la ropa en un montoncito en el suelo y solamente la mira, expectante.

    “¿Qué te dije de usar esas camisetas?” pregunta Cecile, su propia varita moviéndose delicadamente para quitarle las pantimedias, mientras Damien cruza los brazos sobre la musculosa blanca.

    “Que no te gustan, que son de gente pobre” repite él, claramente ofendido. Él también se traga las cosas, se las calla. A Cecile le gusta eso, aunque hay muchas más cosas que no le gustan.

    “Así es” dice Cecile. Apoya sus manos en el torso del hombre, sabiendo que era suyo para lo que quisiera. Y estaba lista para hacer muchas cosas con él, pero no amarlo. Eso no.


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Iris Rigby
Hufflepuff
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Puntos: 1,365 
Mensajes: 286
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Re: Desafío #28: Distancia

Mensaje por Iris Rigby »

Título: My best friend's wedding
Tipo: Drama.
Personajes : UH
Cantidad de Palabras: 877
Comentarios: Esto es lo que pasa después de ver Love Actually
Mis puntos van para la Casa: Hufflepuff

  • "Iris, tienes que decidirte ya si serás mi dama de honor o su madrina" dijo su hermana mientras le acomodaban el tocado de flores en el pelo.

    "Todavía hay tiempo" respondió tranquila, verificando que le hacían bien el peinado.

    "¡La boda es hoy!" Exclamó ya sin paciencia, si es que alguna vez la tuvo.

    "No entiendo porqué te molestas, he hecho el papel para los dos bien hasta ahora, ¿o no?"

    Su hermana levantó una mano para detener a la peluquera. "Quiero que mi hermana esté junto a mí el día de mi boda, ¿es demasiado pedir?" Y miró a Iris con ojos tristes.

    "Me puedo poner en el medio" ofreció.

    "Ahí es donde va el oficiante" respondió entre dientes.

    "Tal vez puedo oficiar la boda."

    "¡IRIS!" gritó, asustandola a ella y a la peluquera. "No puedes complacer a todo el mundo, pero si alguien tiene prioridad, soy yo, ¿está claro?"

    "Esta bi..."

    Tres toques de la puerta avisaron que alguien estaba entrando.

    "Iris, te llama" dijo Zelda con medio cuerpo adentro de la habitación.

    "No hemos acabado aquí" dijo su hermana tajante.

    "Es que es urgente" insistió Zelda.

    Iris miró a su hermana con aire de súplica, a lo cual ella puso los ojos en blanco.

    "Bien, pero no vayas a llegar tarde que entras primero que yo" dijo a regañadientes, haciéndole un ademán a la peluquera para que continuara.

    Iris caminó hacia la salida para atravesar el pasillo, no sin antes escuchar a Zelda preguntarle a su hermana si pensaba poner a los Backstreet Boys en la fiesta.

    En la habitación de enfrente, muy similar a la anterior pero con otra orientación y vista, un hombre alto vestido de traje luchaba con su pajarita.

    "Nolan me arruinó el lazo" le dijo cuando la vio a través del espejo. Por el tono, lo que le faltó fue hacer un puchero. "Zelda lo intentó arreglar y le cambió de color. Marlee lo devolvió a negro pero casi me ahorca."

    "Un grupo de treintañeros que no saben hacer un lazo. No sé a dónde llegaremos" bromeó al atravesar la habitación para ponerse frente a él. Sacó su varita y en un movimiento alineó la pajarita. Probablemente no era necesario pero acercó las manos para retocarla.

    "¿Ya sabes con quién te vas a ir?" Preguntó mirándola.

    Iris suspiró. "Mi hermana me soltó el discurso manipulador de que la sangre es más espesa que el agua. ¿Tú que tienes?" Respondió dando un paso hacia atrás para admirar su trabajo.

    "Nada tan bueno como eso" dijo Nicky con una sonrisa. "Excepto que quisiera que mi mejor amiga, a quien designé como mi madrina de bodas y ella aceptó, cumpliera su palabra."

    Ella abrió la boca, ofendida. "¿Disculpa? ¿Acaso no he hecho todo lo que el título pide y más? La despedida de soltero fue un éxito."

    "Las goblins stripers fueron un poco demasiado."

    "Las stripers normales eran muy caras y las goblins triunfaron, ¿De qué hablas?".

    "Después de todo ese whisky, una escoba habría sido igual de atractiva."

    Iris chasqueó la lengua y le pegó un puñetazo suave en el hombro.

    "Hablando en serio" comenzó Nicky. "Sé que estás cosas son difíciles para ti y quiero que sepas que si al final elijes a tu hermana no me molestaré."

    Lo miró un momento, acabando por sonreírse como respuesta. Él no sabía lo mucho que eso la tranquilizaba y a la vez hacía su decisión más difícil.

    Otro toque de puerta.

    "Oye, ya estamos listos para ti. Hola Iris." Toby se asomó a la puerta y ambos le sonrieron.

    "Okay, pues, te veo ahí." Nicky se acercó para darle un beso en la mejilla y salió con Toby, no sin antes respirar hondo como acto de preparación para lo que venía.

    Los momentos previos a la ceremonia pasaron muy rápido. El bouquet se había perdido y Iris tuvo que crear uno nuevo que a su hermana no le gustó del todo. Su madrastra casi se desmaya porque no terminaba de acostumbrarse a la magia. Iris agradeció que Zelda estuviese ahí de apoyo, aunque a su hermana nunca le cayó demasiado bien.

    La música empezó a sonar. Nicky caminó el pasillo con su padre. El hijo de Nolan iba soltando las flores de un solo lado del pasillo, descuidando el otro. Su padre iba con su madrastra hasta su asiento. Su hermana menor iba con Nolan, encantada.

    En su turno, Iris todavía no había decidido qué lado elegiría. Al final del pasillo, Nicky la esperaba con una sonrisa. Dos metros, un metro. Al último segundo, giró a la izquierda. Él se rió, sabiendo que esa no sería la última vez que perdería frente a su esposa.

    Su hermana caminó con gracia, hermosa. Nicky no le quitó los ojos de encima, aún cuando se le llenaron de lágrimas. Iris también lloraba, pero por una razón muy distinta.

    No eligió a su hermana porque la sangre fuera más espesa que el agua o porque le diera miedo que no la perdonara, sino porque, en ese momento mientras la boda continuaba, Iris tenía una visión perfecta de Nicky, y podía imaginar que la distancia que los separaba, su hermana, no existía, y que era ella la que se estaba casando con su mejor amigo.


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Aurora Kent
Hufflepuff
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Puntos: 40 
Mensajes: 36
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Ubicación: Hull, East Yorkshire
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Re: Desafío #28: Distancia

Mensaje por Aurora Kent »

Título: Anticonceptiva
Tipo: General
Personajes: Portia Southcott, Rainier Bruneau
Cantidad de Palabras: 682
Comentarios: ¿A quién dejó embarazada este sabandija, me podés decir? Escucho teorías.
Mis puntos van para la Casa: Slytherin

"¿Cómo que embarazada?" preguntó Portia, perpleja. Era extraño verlo en su casa porque aunque le dijo varias veces que estaba más que bienvenido, Rainier nunca había aceptado. Y de repente ahí estaba, sentado en la mesa de la cocina.

"Sí, quedó embarazada. No sé cómo" Rainier se pasó las manos por el cabello, bajando la mirada a la taza de té que era demasiado delicada como para animarse a agarrarla cuando estaba tan descolocado. Ni sabía si su dedo índice iban a pasar por el asa, quizás se quedaba trabado ahí para siempre.

"Sí sabes cómo" dijo Portia, de buen humor, porque le parecía imposible dejar pasar el comentario.

"No te burlés, Portia".

"No te burles" corrigió. "Y no me burlo, pero ¿qué es tan difícil de entender? Tuviste sexo sin protección y la dejaste embarazada".

"La dejé, la dejé... no es tan así, ¿eh? Se hace de a dos la chanchada".

"Ya" Portia le dio un sorbo al té. "La cuestión es que está embarazada. ¿Y entonces?".

"No, no" Rainier la miró, suplicante. "Quiero que cuestionemos un poco la cuestión. Te digo que no la pude haber dejado embarazada, posta".

"¿Basado en...?"

"Basado en que me tomo la poción todos los meses, Portia" insistió. "Mis Rainiercitos están más muertos que los Chudley Cannons".

"Por favor no le des apodos a tu esperma, Rainier" lo llamó por su nombre para regañarlo y, porque como ella detestaba que usara demasiado su nombre, quería hacerle notar lo irritante que era. Estaban ellos dos solos, ¿qué necesidad había de estar dirigiéndose a ella con su nombre? Era obvio a quién le hablaba. "No te tomes esto a mal, pero ¿estás seguro que no te salteaste un par de días entre poción y poción? Escuché que eso puede causar accidentes".

"Tan boludo no soy, ¿pensás que no sé seguir un calendario?"

"Literalmente te ganas el pan golpeando gente y recibiendo golpes". Rainier no dijo nada. "¿Estás seguro que está embarazada?"

"Todos los tests hicimos, ¡todos! Hasta la vi mear en uno de esos palitos muggles. No sé ni qué significa pero según ella está embarazada. Los métodos mágicos aseguran lo mismo. Le voy a pedir que vayamos a asegurarnos a San Mungo, pero quería hablar con vos antes".

Portia volvió a darle un sorbo al té para no preguntarle 'por qué'. Sí era su amiga, claro, pero sentía que él acababa de meterla en una situación que sobrepasaba su rol asignado. Ella nunca recurriría a él si quedaba embarazada.

"¿Qué vas a hacer si realmente está embarazada?" preguntó Portia.

"Cambiarme de nombre e irme del país" bromeó él.

"¿Vas a boxear muggles en Rusia?"

"¿Cómo sabés, quién te dijo?"

"Es que hablas tan mal que asumí que es porque hablas ruso en tu casa".

"Callate, vos".

"Cállate tú" Portia sonrió, sin saber si estaba corrigiéndolo o diciéndole que hacer. Se sintió extrañamente cómoda al verlo bromear con ella, como si él no estuviera ahora a kilómetros de su casa desayunando con ella, en vez de hacerlo con la pobre bruja que había dejado embarazada. Porque la había dejado embarazada, Rainier se quejara o no de la expresión, no cambiaba la realidad.

Rainier se relajó en el asiento, mirando alrededor. Se metió media tostada en la boca, ignorando las opciones untables, y masticó. "Linda cocina tenés" soltó, mirando a Portia después de tragar.

"¿Y el resto de la casa?"

"No opino porque no lo vi, mirá si te digo que es lindo sin saber y decoraste todo para el tuje".

"Ahora no sé si quiero que la veas. Ya mi cocina va a quedar fijada en tu memoria como un lugar donde hablaste de un evento traumático. Quizás me conviene conservar el resto de la casa para futuras emergencias".

"¿Dónde me vas a recibir cuando venga a tu casa con una conmoción cerebral?"

"Justo ese día no voy a estar".

Rainier se rió. "Fuera de joda, gracias por recibirme. No sabía qué hacer ni a quién recurrir".

"Esperemos que la próxima vez escojas mejor, ¿no?". Portia le sonrió, estirando el brazo para darle dos palmaditas en la mano.


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Sterling Greengrass
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Puntos: 35 
Mensajes: 10
Registrado: 14 Ago 2022 01:58
Ubicación: Hufflepuff, 4to
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Re: Desafío #28: Distancia

Mensaje por Sterling Greengrass »

Título: La sopa de tomate
Tipo: ¿Humor? ¿Casi crimen? No sé.
Cantidad de Palabras: 877
Comentarios: Esto era para otro desafío y nunca lo acabé hasta ahora, forzando la cosa, sorry.
Mis puntos van para la Casa: Hufflepuff

Al salir de Hogwarts, Iris tenía tanta idea de lo que quería hacer de su vida como leones hay en la selva, es decir, ninguna; por ello, cuando supo que había una vacante de camarera en The Snidget Corner pensó que era la oportunidad para ganar dinero mientras pensaba qué hacer. El local era un restaurante que funcionaba las veinticuatro horas en el centro de Londres. Los muggles verían una calle estrechísima con tablones, prácticamente inaccesible.

Se hizo amiga de Irene Spurway, quien era un poco mayor que Iris y llevaba un año trabajando como ayudante de cocinera, aunque de vez en cuando la dejaban a cargo porque a la dueña no le gustaba trabajar. Después de varios meses a Irene se le ocurrió hacer una línea de cosmética mágica y Iris se subió al tren, porque no tenía mejores opciones y esa era tan buena como cualquiera. De vez en cuando Irene dejaba de cocinar y se ponía a experimentar con fórmulas, decía que iba a encontrar la fórmula perfecta para el corrector de ojeras o la despedirían por explotar la cocina. Cualquiera de las dos opciones era plausible.

Mientras Irene hacía sus cosas atrás, Iris se encargaba de atender a los clientes. Caía bien a la gente porque era muy amable y recordaba las órdenes de los regulares, lo que le dejaba propina de vez en cuando.

Por culpa de la monotonía, Iris terminó enamorándose de un regular al poco tiempo, lo que le daba sentido de emoción a todos sus jueves, una razón para despertarse por las mañanas y peinarse. Algo que quizá contribuyó a que se fijara en él es que ya le tenía puesto el ojo desde la escuela, porque a todas les gustaba un poco Nolan Fitzgerald.

Un jueves Nolan llegó, pidió una sopa de tomate que ni siquiera estaba en el menú, y le sonrió. Habían pasado dos años y Iris siempre le preparaba la sopa de tomate solo para él.

"Entonces, ¿crees que un día él va a probar un bocado de esa sopa y dirá 'Iris, te amo, cásate conmigo'?" Preguntó un día Irene. Estaba mezclando varias sustancias, intentando fabricar un lapiz labial.

"Ese es el plan" respondió Iris echándole sal a la sopa de tomate porque era jueves y Nolan siempre se aparecía los jueves.

"Y dirá 'Te quiero aquí, en esta mesa'".

"Primero tirará el plato al suelo, hará un estropicio y me tumbará sobre la mesa, sí."

"Creo que para que eso pase necesitarás una poción de amor, amiga."

"¿Me estás diciendo que el tomate no tiene propiedades mágicas?" Bromeó.

El sonido de la campanilla indicó que había llegado un cliente. Iris se acomodó el cabello y se dispuso a salir.

"Irene, ¿puedes echarle pimienta y revolverlo? Ya debe estar."

"Aye aye, captain."

Iris salió de la cocina y encontró a Nolan sentado en la barra. Si no estuviese segura de las tenía puestas, pensaría que se le había caído la ropa interior.

"¡Hola!" Saludó ella.

"Hola" Respondió él con una sonrisa.

"¿Lo de siempre?"

"¿Te refieres a la sopa de tomate?" Preguntó confundido.

Ella rió. "Si, la sopa de tomate."

"Entonces si, lo de siempre."

La campanilla de la cocina sonó y Iris se acercó a la barra, donde la esperaba el plato y una Irene de espaldas, abrazándose a sí misma, haciendo como si besara a alguien. Iris puso los ojos en blanco y tomó el plato, poniéndoselo frente a Nolan.

"Wow, qué rápido." No se atrevió a decirle que ya la tenía preparada para él.

Iris se quedó un momento ahí, paralizada a poca distancia de él mientras lo veía comer. Casi siempre era igual: le daba el plato y ella se debatía si invitarlo a salir o esperar a que él se diera cuenta que era el amor de su vida, y entonces nada, no hacía nada.

"Oye, Nolan" lo llamó en un arrebato de valor. Sentía que su corazón se le iba a salir del pecho.

Él alzó la mirada y se llevó la mano echa un puño a la boca, empezando a toser. Al principio estaba calmado, tosiendo, pero después se notó que ya no podía respirar bien. Su cara enrojeció y poco a poco empezó a hincharse.

"¿Nolan?" Llevó las manos al aire, como si le fuese a agarrar la cara. "¿¡Nolan!?" Levantó la tabla de la barra para salir. "¡IRENE!" Gritó. Nolan se había caído de su asiento y yacía en el suelo, respirando con dificultad.

Irene se asomó y al no ver a nadie salió de la cocina. "¡IRENE!" volvió a gritar Iris, logrando que pudiera ubicarla.

"Por Merlín, ¿Qué pasó?" Preguntó Irene, en estado de shock.

Al no ocurrírsele nada mejor, Iris empezó a darle respiración boca a boca pero podía sentir, además de sus labios, que el aire no entraba.

"Ya sé." Sacó la varita y conjuró un hechizo para llevar aire directo a los pulmones. Era algo que había aprendido justamente con el hermano de Nolan, Nicky, en sus sesiones de estudio de magia de supervivencia. Jamás pensó que le serían útiles. "¿QUÉ LE HAS HECHADO A LA SOPA?"

"¡Lo que me dijiste! Pimienta." Hizo una pausa, como recordando algo. "Aunque tenía las manos sucias con polvo de cuerno de unicornio, a lo mejor le cayó un poco a la sopa y creeeo que leí que podría causar alergia a algunas personas." Iris seguía conjurando aire que mantenía a Nolan consciente.

"¿NO TE SABES ALGÚN HECHIZO ANTI ALERGIAS?" A estas alturas, Iris era incapaz de no gritar. Era la primera vez que no agradecía que el restaurante estuviese vacío. Necesitaba a alguien cualificado.

"La verdad es que sí, pero no me acuerdo, algo con allos... Allosie, alloseit, allospro." Irene siguió pronunciando palabras ininteligibles. Mientras tanto, Nolan parecía un tomate rojo con la lengua hecha pelota que no cabía en su boca.

"¡TENEMOS QUE IR AL HOSPITAL!"

"¡No! ¡Nos van a despedir!" Exclamó Irene, estableciendo sus prioridades.

"¿PREFIERES IR A AZKABAN POR MATAR A UN HOMBRE?" Quien no podía morirse sin salir con ella primero.

"YAAA, YA ME ACORDÉ. ¡MUÉVETE!" Iris se apartó de Nolan, y apenas dejó de darle aire perdió la consciencia y se puso muy pálido. La varita de Irene soltó un destello azul y, lento pero seguro, Nolan empezó a deshincharse.

Ambas respiraron de alivio, dejando caer los hombros. El ex Gryffindor agarró una bocana de aire, recuperando el color y la consciencia. Abrió los ojos mirando a todas partes antes de posarse en Iris, quien estaba arrodillada a su lado.

"Creo" dijo con un hilo de voz. "Creo que ya no quiero más sopa de tomate."

Iris se rió, al borde de las lágrimas. "Esta bien, no te daré más sopa de tomate."

Se quedaron ahí un momento escuchándose respirar. Irene regresó a la cocina murmurando algo sobre que el polvo de unicornio le había costado un dineral para nada.

"Y tienen, ehh, ¿sopa de apio?" Preguntó él al cabo de un tiempo.

No, no tenían. "¡Si! Claro, ¿Quieres sopa de apio?"

"Si, por favor" dijo incorporándose.

Iris le ayudó a levantarse y después se fue a la cocina. Irene estaba limpiando toda evidencia de polvos de cuerno de unicornio. "¿Qué ha dicho?" Preguntó, claramente preocupada de que presentara cargos.

"Quiere sopa de apio." Respondió tranquila.

"Pero no servimos sopa de apio."

"Ahora sí" dijo llenando una olla con agua.

"Merlín..."

Ojalá el apio sea más afrodisíaco que el tomate.


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Jackson Harrington
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Re: Desafío #28: Distancia

Mensaje por Jackson Harrington »

Título: Números
Tipo: Es medio NFSW
Cantidad de Palabras: 845
Comentarios: ¿Yo, escribiendo personajes ajenos súper OOC para usarlos en mis perversas fantasías? Es más probable de lo que imaginás.
Sigo teniendo ese problemita con los tiempos verbales LMAO empiezo escribiendo en uno, y cuando retomo la historia sigo en otro, y así. Perdón. Me da mucha flojera releerme y más todavía corregir.

Mis puntos van para la Casa: Ravenclaw
(Oculto por ser medio NSFW)
-Uno, dos, tres, cuatro...- Prudence se giró en la cama, el camisón largo enredándose con la sábana. Estaba incómoda, pero no quería moverse otra vez. Por un lado sentía que podía ignorar el camisón enrollado con la sábana apretándole la pierna izquierda, y por el otro no lo quería despertar.
Todavía hacía frío, aunque el pronóstico del tiempo había anunciado que la temperatura estaría agradable por la tarde, quizás lo suficiente como para no usar sweater. Prudence cerró los ojos, su mano en el pecho de Daniel, sintiéndolo respirar.

...

-...cinco, seis, siete...- no sabía en qué momento se había quedado dormida, pero entró a la cocina envuelta en un chal que originalmente pertenecía a su madre. Prudence lo atesoraba, la lana gruesa gris había seleccionada y tejida por su ya fallecida abuela Camilla. La hacía sentir abrigada en más de un sentido, contenida.
Daniel ya estaba vestido, como si estar en pijama fuera ilegal fuera de la cama, moviendo la varita despreocupadamente mientras preparaba el desayuno. Las pantuflas la hacían particularmente silenciosa, por lo que se detuvo delante de la mesa y se aclaró la garganta.

"¡Ah! Buenos días" saludó él. Un par de salchichas quedaron flotando en el aire, a medio metro de la sartén caliente.

Sintió mariposas en el estómago. No era justo. No era esto lo que ella quería. No se sonrieron, cuando él se acercó a besarla ella se cubrió la boca con la manga del pijama.

"No me cepillé los dientes aún".

"Bueno, ¿qué esperas?" preguntó él de buen humor, exagerando un movimiento con la varita hacia el baño del departamento.

...

-...ocho, nueve, diez...- Prudence no sabé que nombre ponerle a la sensación que le causa recordar que él tiene dos hijos adultos. Y uno en Hogwarts, ya casi de salida, lo cual le resulta un poco más fácil de tragar. Pero dos hijos adultos es una realidad intimidante, algo asquerosa, un poco inexplicable.
Daniel no le insiste cuando Prudence dice que no quiere sumarse a la salida con sus hijos menores, ni tampoco se tienta por leer las cartas que regresan al departamento por lechuza a su hija mayor. Le gusta pensar que él las escribe en mermish y que no lo entendería, así como ella escribe en árabe en su diario cuando tiene algo clavado en la garganta que si no sale por la boca, saldrá por la pluma.

...

-...once...- Prudence se muerde el labio inferior y trata de resistir, pero no puede. Su cuerpo no se relaja y la tensión solamente la hace sentir más y más acalorada. Cierra los ojos y mueve la cabeza para no mirarlo, porque a veces la mirada de Daniel la intimida, y aún teniéndolo encima suyo, dentro suyo, busca distanciarse un poco porque es demasiado.

"Detente" pide ella apenas consiguiendo hablar. Daniel le besa el cuello.

"¿Recuerdas la palabra que acordamos para detenernos?" pregunta él, disminuyendo la intensidad por si acaso era solamente un olvido.

"Sí" Prudence le clava las uñas en la espalda, queriéndolo más cerca suyo.

"Dila" le pide Daniel. Prudence arquea la espalda y no sabe si respirar por la nariz, por la boca, por la piel. No puede pensar, su mente es una neblina.

"Detente" las piernas de Prudence se tensan y ella intenta relajarse, pero su cuerpo no la obedece. "Detente, detente" su voz es un hilo a punto de romperse.

"Si quieres que me detenga, dilo" sugiere Daniel, casi casual, su aliento contra su cuello sudado. Prudence no grita cuando ve las estrellas, solamente siente a su cuerpo tensarse incontrolablemente y latir contra el suyo. La explosión de energía, cálida y tensa, es seguida por una calma placentera y húmeda.

...

Prudence sale del baño, el cabello húmedo después de la ducha. Todavía siente las piernas como si fueran de gelatina, la piel sensible, los labios rojos.

"Ven" la llama él, sentado al borde de la cama. Prudence se sienta en sus rodillas, dándole la espalda, y siente el aire caliente de la varita secándole el cabello. Los dedos de Daniel vuelven a traerle placer al masajear su cuero cabelludo, al desenredarle los nudos en el pelo, al acomodarle el cuello del pijama.

"Necesito que me confirmes algo" pide Daniel, dándole una suave palmadita en la espalda baja para que Prudence se gire hacia él. "¿Por qué es 'doce' nuestra safeword?".

Prudence se sonroja, levantándose de las piernas de Daniel para rodear la cama rápidamente y esconderse bajo las sábanas. Él suelta una risa breve, algo confundido, y se acuesta también. Apaga las luces con un movimiento de la varita.

Prudence poco a poco se va acercando a él. Daniel duerme de espaldas, así que ella lentamente apoya su cabeza entre su hombro y la almohada. Luego descansa una mano en el pecho de Daniel, girándose para dormir de costado. Espera, en silencio, luchando contra su propia soñoliencia, a que la respiración de Daniel se vuelva lenta, regular y profunda. Justo cuando está quedándose dormido.

"Es nuestra diferencia de edad" susurra. No sabe si la escuchó o no. Pero está cansada y se duerme contra él.


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Elise Beckford
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Re: Desafío #28: Distancia

Mensaje por Elise Beckford »

Título: Edición de diciembre
Tipo: Para debatir qué consideramos infidelidad, LOL.
Cantidad de Palabras: 588
Comentarios: Para mí es súper obvio quiénes son los personajes, pero debe ser porque lo escribí yo. Igual, una disculpa por usar a tu no-modelo. Also, me saqué esto de la manga en hora y media porque peer pressure, así que no garantizo a nadie que tenga sentido.
Mis puntos van para la Casa: Gryffindor
La primera vez que trabajaron juntos, quedó un poco impresionada por su estatura. Ella no era bajita, aunque era cierto que apenas entraba en el rango promedio de estatura necesaria para que una agencia de renombre tanto en el mundo mágico como en el muggle la reclutara, pero él, con su metro ochenta y ocho centímetros, la hacía sentir como se imaginaba que se sentía un elfo doméstico hablando con un mago.

Salvo por la parte de querer servirte el desayuno y lavarte las túnicas, le aclaró telepáticamente mientras la estilista terminaba de ajustarle la falda a la cintura, observándolo ya en el set ayudando a la fotógrafa a hacer pruebas de luz. Por lo general eso era responsabilidad de algún asistente mas, igual que en la realidad, en el mundo que creaban para estas sesiones fotográficas mixtas, los modelos tendían a estar listos antes que ellas. Como él siempre parecía traer un unicornio miniatura picándole el trasero, incapaz de quedarse quieto, la fotógrafa solía reclutarlo para la tarea, que requería ofrecer distintos ángulos, moverse por el set y saltar. Ella no entendía por qué demonios siempre los hacían saltar, no era como si las brujas que desearían adquirir el conjunto que llevaba puesto al verlo en una revista fueran a ir por la vida brincando.

La estilista confirmó que estaba lista y, como de costumbre, la maquillista dio un paso al frente para revisarle el rostro y asegurarse de que nadie había arruinado su trabajo. Como era costumbre también, de cualquier modo le pasó una brocha de cerdas muy suaves por la frente.

“¿Todos listos?” preguntó la fotógrafa, notando por el rabillo del ojo que ella se encaminaba al set. Él dejó de reírse con uno de los asistentes para ocupar su lugar asignado, marcado con una pequeña equis azul en el piso.

Eran principios de septiembre, pero las fotos que iban a sacar iban para la edición de diciembre y el concepto era extraordinariamente ordinario. Montículos de nieve cuidadosamente diseñados, pinos escarchados, un elegante trineo gris con detalles plateados. En su corta experiencia, podía recordar dos... no, tres sesiones en sets similares. El único toque de originalidad relativa era que, en cuanto la fotógrafa pronunció la palabra ‘listos’, los magos de producción comenzaron a generar nieve (o algo similar a nieve) que caía del cielo raso y se desvanecía antes de acercarse demasiado a sus cabezas. O a la cabeza de él, en realidad, a irritantes trece centímetros de la de ella. De pronto todas las luces eran las que iluminaban el set y, aunque para sesiones de fotos no era indispensable que el staff guardara silencio, la fotógrafa a cargo tenía una personalidad muy especial. No podía escuchar nada más que su propia respiración. Y la de él.

“Vamos a comenzar” indicó la fotógrafa. Instintivamente, como si fuera una coreografía mil veces ensayada con antelación, ambos empezaron a moverse en perfecta sincronía. Por esto era que usualmente los seleccionaban juntos, le había explicado su agente. Porque él no lograba la misma coordinación con otras modelos y ella tenía la mala costumbre de ponerse más tensa con los demás.

El brazo de él se posó gentilmente sobre sus hombros y ella se encontró girando y echando la cabeza hacia atrás para poder devolverle la mirada. Era una pose terriblemente común en sesiones como ésta, pero por alguna razón, en ese momento recordó que siempre había encontrado los besos bajo la nieve irresistiblemente románticos.

Sin palabras, la distancia entre ellos se había acortado. Los dos estaban en graves problemas.


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Cecile Greengrass
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Re: Desafío #28: Distancia

Mensaje por Cecile Greengrass »

Título: Las amenazas que llegaron a ninguna parte
Tipo: Humor, tal vez.
Cantidad de Palabras: 624
Comentarios: Que esta relación no progresara es 100% mi culpa. Siempre tendremos estos fics hechos en 30 minutos antes de bañarme, supongo. Also, nunca me dejaré de arrepentir de llamar a un personaje con mi nombre. Cosas que se hacen con trece años.
Mis puntos van para la Casa: Publicando con este pj, los puntos solo pueden ir Slytherin.

"Por favor, no te vayas" suplicó con una mano en el aza de la maleta, impidiendo que siguiera avanzando. "No sé qué haré si te vas."

Valentine suspiró y dejó de forcejear, total que no le iba a ganar en fuerza. "Vivirás tu vida como siempre" respondió con pesadez, como si fuese la centeava vez que lo decía, tal vez lo era.

"Llevamos viviendo juntas por cinco años, no sé lo que estar sin ti."

"¡Viviste sin mí por más de veinte años!"

"¡Y qué horribles veinte años!" Exclamó, con la exageración por delante.

"Waleska... Me tengo que ir, perderé el traslador." Jaló la maleta por si ella se había distraído y podía zafarse y salir corriendo, pero al moverla las manos de Waleska se aferraron a la aza hasta que los nudillos se le tornaron blancos.

"Si te vas, ¡Tal vez le diga a Duke que venga!" Amenazó.

"No has hablado con él en más de un año, desde que te llamó mamá en la cama" frunció el ceño, sin comprarle ni una palabra.

"Pero si te vas, tal vez me vuelva loca y le escriba."

"Waleska..." Suspiró, cansada de esta conversación. "Yo no soy tu Pepe Grillo."

"¿Mi qué?"

Valentine puso los ojos en blanco. Olvidaba por completo que Waleska no tenía un conocimiento tan amplio de cultura muggle como ella, menos de películas de Disney. "¡Tu conciencia! ¡No soy tu consciencia!"

"Pero..." Su mirada se pasó de un lado a otro, tratando de pensar. "Si te vas iré a seducir a Alastair, y lo haremos en tu cama." Si había algo con el que podía chantajearla era la limpieza.

Pero eso no inmutó a Valentine. "Ya has intentado seducirlo, ¡Cinco veces! ¿Necesitas que te diga que tengas un poco de dignidad?"

"Puedo aplicar el maleficio imperio" dijo levantando un hombro, como si fuese cualquier cosa.

Valentine soltó la maleta y se cruzó de brazos. "¿Me estás diciendo que si me voy POR DOS SEMANAS" alzó la voz a lo último. "Vas a hacer un maleficio imperdonable Y violación?" Preguntó con el ceño fruncido.

"¿Violacion?" Bufó "Él me desea solo que aún no lo sabe" respondió. Valentine no había tenido el valor de decirle que vio a una mujer rubia salir de su apartamento en la madrugada hace un par de días. No podía darle más malas noticias.

Con decisión, Valentine volvió a agarrar la maleta, dándole un tirón. "Waleska, me voy" pronunció con aplomo.

Los ojos de Waleska se empezaron a llenar de lágrimas, lo cual era raro porque hasta ahora solo la había visto fingir llorar. "¿Qué pasa si..." Tragó saliva. "Si después de dos semanas te das cuenta de lo mucho que extrañabas tu casa y decides no volver?" La miró con sus ojos grandes y azules.

"Mi vida está aquí" aseguró. "Ya sabes que es así y que no tienes de qué preocuparte." Aunque estaba molesta, hizo un esfuerzo y esbozó la sonrisa más reconfortante que tenía. Valentine no sabía hasta que punto los problemas de abandono de Waleska eran reales, no es como si ella le hubiese hablado mucho de lo que había perdido. De hecho, se había enterado por Duke, y seguía esperando a que ella se lo dijera.

Despues de un momento, Waleska dejó ir la maleta. Valentine se atrevió a darle un abrazo de despedida pese al riesgo de que no la dejara ir. Pero lo hizo. "Nos vemos en dos semanas" dijo, y si Waleska hubiese tenido una piedra y un cincel, lo habría grabado para hacerlo más real.

Waleska no le diría nunca lo sola que se sintió cuando cerró la puerta, ni lo rápido que fue corriendo al apartamento de Alastair. Ya sabía que no había chance, solo quería la compañía.


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Albus Dumbledore
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Re: Desafío #28: Distancia

Mensaje por Albus Dumbledore »

¡Gracias por participar! Ahora llega el momento de la votación: pueden hacerlo AQUÍ. Elijan sus tres historias favoritas y recuerden que es solamente un voto por player.

La encuesta cerrará el lunes 30 de enero a las 23:59 hs. (GMT-5). Los ganadores serán anunciados en este mismo thread.

¡Suerte a todos los participantes, gracias por participar escribiendo, leyendo y votando!


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Re: Desafío #28: Distancia

Mensaje por Albus Dumbledore »

¡Gracias a quienes participaron escribiendo, leyendo y votando para el desafío!
Esperamos que lo hayan disfrutado. Como siempre, si tienen ideas, sugerencias o comentarios pueden comunicarse con la Administración para futuros desafíos.

Hubo empates para el segundo y tercer puesto, ¡muchísimos votos para los escritos! Se agradece un montón la participación. Todas las historias fueron apreciadas por la comunidad.

Ahora sí, los primeros puestos.
Imagen 1er. puesto
(100 puntos a Hufflepuff): "La sopa de tomate" de Sterling Greengrass
2do. puesto
empatado (60 puntos a Gryffindor y 60 puntos a Ravenclaw):
"Teléfono público" de Nolan Fitzgerald
y
"Números" de Jackson Harrington.
3er. puesto
empatado (30 puntos a Gryffindor y 30 puntos a Hufflepuff):
"Edición de diciembre" de Elise Beckford

y
"Birmingham" de Nicky Fitzgerald.
Total de puntos:
Gryffindor: 90 puntos.
Hufflepuff: 140 puntos.
Ravenclaw: 60 puntos.
Slytherin: 20 puntos.

¡Nos leemos en la próxima edición!


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