Título: Destino
Disclaimer: Esta historia está basada en personajes y lugares creados por JK Rowling, y pertenecientes a ella. Ningún dinero se ha ganado con esta historia, y no se intenta violar copyrights. Todos los personajes son de Rowling, y con el dinero que tiene, hasta me podría comprar a mí.
Tipo: General
Personajes: Bellatrix, Narcissa y Andromeda Black
Cantidad de Palabras: 916
Comentarios del autor: Creo que yo sólo me entiendo con un montón de cosas que escribí XD Heh, al menos lo intenté.
Bellatrix entró a la sala cargando libros, que dejó sobre la mesa haciendo un gran estruendo, y volvió a darse media vuelta para seguir moviendo cosas de su habitación a la sala de juegos, sobresaltando a Andromeda y Narcissa. Cuando la mesa se desbordó, tirando al suelo varios libros y un caldero que rodó a los pies de Narcissa, fue Andromeda la que, desarrugando su vestido, se levantó de su sillón para acercase a su hermana mayor.
"¿Qué estás haciendo?" le preguntó, notando la expresión repentinamente orgullosa de Bellatrix, que se dejó caer frente a la mesita, rodeada de sus pertenencias.
"Nada, cosas de gente grande" se rió, mala como ella sola, mientras sacaba su varita del bolsillo y la movía entre los dedos.
"Ah" Andromeda alzó los hombros y se dio media vuelta, cuando sintió un tirón en su falda. Miró por sobre su hombro, Bellatrix la tenía agarrada firmemente y tiraba hacia abajo insistentemente para que se sentara.
"Tú también" la voz de Bellatrix sonó seria, casi adulta y mandona en esa niña de once años que miraba a Narcissa con el entrecejo fruncido. La rubia obedeció, con sus movimientos delicados y lentos, quedándose de pie entre sus dos hermanas mayores. Bellatrix tiró del vestido de Narcissa, obligándola a tomar asiento.
"Bella..." llamó suavemente Andromeda, temiendo que Narcissa fuera a lastimarse. Bellatrix ignoró el llamado y, arrojando todas las cosas de la mesita de un manotazo, colocó en el medio una bola de cristal. No tenía Adivinación hasta tercer año, pero había insistido que necesitaba que le compraran una de todos modos, como regalo adelantado de Navidad.
"Como saben" comenzó Bellatrix, colocándose la varita sobre la oreja (que se le salió y tuvo que dejar sobre la mesa) y mirando a sus hermanas severamente "yo soy una alumna de Hogwarts. Por lo tanto, mucho más capacitada que ustedes en lo que a magia se refiere, como mínimo" les dio una mirada furtiva, como para acallar siquiera los pensamientos de Narcissa, que continuaba callada y sobándose suavemente el brazo.
"¿Entonces?" preguntó Andromeda, amable pero intrigada. El cabello le caía en una lluvia de bucles que su mamá le había insistido en hacerse para la temporada de las fiestas, esperando que su apariencia adorable fuera a llamar la atención de algún tío que quisiera comprometerla y asegurarle un futuro. Como si lo necesitara.
"¡Les diré el futuro!" anunció Bellatrix, apoyando las palmas sobre la mesa y levantándose en el lugar.
"No quiero" dijo Narcissa, lentamente, encogiéndose en el lugar. "No quiero saber mi futuro" alzó la vista a Bellatrix.
"...¡Me importa un cuerno!" exclamó, golpeando las manos sobre la mesa. Andromeda se movió unos centímetros hacia atrás, temiendo que Bellatrix fuera a usar la bola de cristal como anexo para descargar su ira. "¡Te diré tu futuro y me vas a escuchar!"
"...¿Sucede algo, niñas?" se oyó una voz masculina a lo lejos, lenta, deliberadamente controlada. Había una sola respuesta que quería escuchar.
"No, papá" repitieron las tres a coro, Bellatrix volvió a sentarse y entrelazó los dedos de las manos.
"¿Ves lo que haces?" preguntó en voz baja mirando a Narcissa.
"Ya, Bella" dijo Andromeda mientras se sostenía el rostro con las manos, los codos sobre las rodillas. "¿Qué ves en nuestro futuro?" preguntó, tratándose de mostrar interesada. Bellatrix clavó la mirada en Narcissa. Andromeda, también.
"...¿Qué-" parpadeó "¿Qué ves?" la rubia repitió, satisfaciendo la necesidad de atención de Bellatrix.
Bellatrix colocó ambas manos justo por encima de la bola de cristal, y cerró los ojos. Narcissa miró a Andromeda, quien se encogió de hombros y volvió a mirar a la mayor de las Black, esperando reacción. "¡AH!" exclamó Bellatrix, abriendo los ojos y clavándolos en la bola de cristal. "Veo muy, muy claramente... ¡que Narcissa se quedará calva a los veinte!"
"¿Qué?" Narcissa, normalmente tranquila y organizada hasta en sus pensamientos, casi se resbaló intentando ponerse de pie. Los ojos bien abiertos, y la piel más pálida de lo normal. Sintió que le subía un ardor por la garganta, y las ganas de echarse a llorar.
"¡No puedes escapar tu destino, pelona!" exclamó Bellatrix entre risas. Narcissa se puso de pie, y dando pisotones en el piso se retiró, ocultando de sus hermanas las lágrimas que se le escapaban de los ojos sin poder evitarlo, tocándose los mechones rubios obsesivamente en silencio.
"Eso no fue muy amable, Bellatrix..." dijo Andromeda, poniéndose de pie mientras colocaba sobre la mesa uno de los libros que su hermana mayor había arrojado al piso.
"Todavía no terminé" agregó la morena con la mirada desafiante. Andromeda, alzando las cejas, volvió a acomodarse en el lugar. Bellatrix cerró los ojos, colocando las manos nuevamente sobre la bola de cristal. Murmuró en voz baja, abriendo los ojos de vez en cuando para mirar el papelito que tenía sobre la falda con apuntes sobre las instrucciones. La bola de cristal pareció nublarse, con un gas espeso y gris en su interior.
"Tu futuro, Andie..." dijo Bellatrix con una sonrisa "¡es casarte con un muuuuggle!" estalló en risas, poniéndose de pie y señalándola con el dedo índice.
"¡Bellatrix, ven aquí!" la voz de su padre resonó por la casa, y las dos escucharon un sollozo ahogado de Narcissa, quien seguramente había ido a preguntar sobre la veracidad de la predicción.
"Demonios" dijo la morena, cruzándose de brazos y caminando hacia la sala con el paso pesado, dejando atrás a Andromeda quien, aún sentada, miraba la bola de cristal con una sonrisa de lado.





