Beyond Hogwarts RPG - Foro de rol Play-By-Post ambientado en el mundo de Harry Potter
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Llegada la hora...
- Basil Markinswell
- Slytherin

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La sonrisa tenue de ella era lo único que hacía que Basil se estuviera animando a seguir a sus hormonas y a su cerebro defectuoso. Comenzaba a pensar que todo era cuestión de equilibrar el karma, que si ahora le daba un beso consentido por ella y que le gustara de verdad, podría quitarse de encima la mala suerte que le provocaba haberla fastidiado.
Él sonrió de lado, entendiendo en las palabras de Alessa que le estaba dando permiso, así que avanzó unos pasos para acortar la distancia entre ellos y esta vez intentar hacer las cosas bien.
Le observó el rostro y los labios, midiendo inconscientemente cuál era la mejor manera de acercarse, eliminando la poca distancia que quedaba y compensar la pequeña diferencia de altura. Inclinó la cabeza hacia la derecha y esta vez apoyó su mano izquierda con delicadeza entre el hombro y el cuello de la chica, como intentando atraerla hacia él y esperó un instante su reacción.
Él sonrió de lado, entendiendo en las palabras de Alessa que le estaba dando permiso, así que avanzó unos pasos para acortar la distancia entre ellos y esta vez intentar hacer las cosas bien.
Le observó el rostro y los labios, midiendo inconscientemente cuál era la mejor manera de acercarse, eliminando la poca distancia que quedaba y compensar la pequeña diferencia de altura. Inclinó la cabeza hacia la derecha y esta vez apoyó su mano izquierda con delicadeza entre el hombro y el cuello de la chica, como intentando atraerla hacia él y esperó un instante su reacción.

- Basil Markinswell
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Pegarle cuando ella misma le había dado permiso para que la besara no era un opción que él considerara probable, se suponía que esta vez estaba haciendo todo bien.
Se sintió impulsado por la cercanía y por el cosquilleo al tocar la piel del cuello de Alessa. Deslizó sus dedos y la atrajo por su hombro para finalmente apoyar sus labios sobre los de ella. Comenzó a besarla mucho más despacio que la otra vez, moviendo lentamente los labios, esperando de nuevo que la chica reaccionara de alguna manera, que le demostrara que tampoco le desagradaban sus besos o diera algún indicio de estar ¿viva? ¿estaría respirando?
Basil mantuvo los ojos cerrados y volvió a acomodar su mano en el cuello de Alessa, apoyando el pulgar levemente en su mejilla.
Se sintió impulsado por la cercanía y por el cosquilleo al tocar la piel del cuello de Alessa. Deslizó sus dedos y la atrajo por su hombro para finalmente apoyar sus labios sobre los de ella. Comenzó a besarla mucho más despacio que la otra vez, moviendo lentamente los labios, esperando de nuevo que la chica reaccionara de alguna manera, que le demostrara que tampoco le desagradaban sus besos o diera algún indicio de estar ¿viva? ¿estaría respirando?
Basil mantuvo los ojos cerrados y volvió a acomodar su mano en el cuello de Alessa, apoyando el pulgar levemente en su mejilla.

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Reprimió las ganas de sonreír cuando sintió que ella le respondía el beso y apoyaba sus manos en su cintura. Se separó apenas para poder respirar por la nariz y continuar besándola, intentando marcar el ritmo para que Alessa lo siguiera aunque sus movimientos fueran algo más torpes. Él en realidad no era un gran besador, era una más de sus mentiras para tener algo de qué alardear... pero seguía a su instinto, a lo que iba sintiendo que eran cosquillas agradables, y le hacía caso a sus ganas de más.
Inclinó apenas un poco la cabeza de manera de tener mejor acceso a los labios de Alessa, esperando que lo dejara pasar al siguiente nivel con su lengua. Si ella no lo hacía, intentaría terminar el beso de la mejor manera posible.
Inclinó apenas un poco la cabeza de manera de tener mejor acceso a los labios de Alessa, esperando que lo dejara pasar al siguiente nivel con su lengua. Si ella no lo hacía, intentaría terminar el beso de la mejor manera posible.

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Viendo que Alessa respondía pero no demasiado, y que comenzaba a faltarle el aire nuevamente, de a poco fue enderezando la cabeza a medida que disminuía los movimientos y la intensidad del beso. Acarició con sus dedos débilmente el cuello de la chica a medida que los retiraba y terminaba el beso, separándose levemente.
Inspiró y corrió la cabeza lo suficiente para poder verla. Por un instante tuvo la sensación de que la nube gitana de la maldición podía disiparse por completo... o comenzar a lloverle encima en cualquier momento.
Inspiró y corrió la cabeza lo suficiente para poder verla. Por un instante tuvo la sensación de que la nube gitana de la maldición podía disiparse por completo... o comenzar a lloverle encima en cualquier momento.

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La observó interesado, sintiéndose satisfecho cuando la vio sonreír. Él también curvó levemente los labios y estaba por dar un paso hacia atrás, para separarse un poco más de ella y dejar que ambos recuperen el ritmo de su respiración, cuando el movimiento de Alessa lo dejó quieto en su lugar.
Le agradaba la caricia pero se puso nervioso, sintiendo un hormigueo agradable pero incómodo a la vez. Que ella lo tocara era algo nuevo que le daba ganas de probar y besarla una vez más. Pero algo le decía que mejor se mantuviera quieto, disfrutando la caricia. Esperó a que ella retirara su mano para aclararse la garganta. "Estuvo... ¿mejor?" arriesgó.
Le agradaba la caricia pero se puso nervioso, sintiendo un hormigueo agradable pero incómodo a la vez. Que ella lo tocara era algo nuevo que le daba ganas de probar y besarla una vez más. Pero algo le decía que mejor se mantuviera quieto, disfrutando la caricia. Esperó a que ella retirara su mano para aclararse la garganta. "Estuvo... ¿mejor?" arriesgó.

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Sonrió satisfecho, quería que ella disfrutara del beso tanto como lo había hecho él... además de que sentía que ya no tendría tanta mala suerte, quizás Alessa le retirara una de las abundantes agujas del muñeco vudú con botones de distinto color por ojos.
Basil no tenía idea de que ella lo había buscado porque debía entregarle una tarea de transformaciones, así que lo único que pudo atinar a hacer fue alejarse un poco para devolverle el espacio personal a la chica. "¿Sigues queriendo acompañarme hasta la sala común?" le preguntó entonces, proponiéndole que volvieran a caminar juntos un rato más.
Basil no tenía idea de que ella lo había buscado porque debía entregarle una tarea de transformaciones, así que lo único que pudo atinar a hacer fue alejarse un poco para devolverle el espacio personal a la chica. "¿Sigues queriendo acompañarme hasta la sala común?" le preguntó entonces, proponiéndole que volvieran a caminar juntos un rato más.

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Basil se había quedado como sin cuerda, sin pila. No sentía ganas de hablar, tenía ganas de caminar con ella en silencio, pero se sintió má aliviado al escucharla hablar a Alessa con tanta naturalidad, como si no acabaran de haberse comido la boca.
La observó de costado, imaginando que ese bendito día debía ser como su cumpleaños... podía apostar una rana de chocolate a que Alessa había nacido la noche de Halloween y por eso andaba con un colgante de un esqueleto todo escrito. "¿Qué planean hacer?" quiso saber aunque quizás no le convenía indagar mucho porque había prometido ir ese año a una de las reuniones del club y hasta ahora no lo había hecho. Ni pensaba hacerlo, claro está.
Tomó el rollo de pergamino que Alessa le pasaba y frunció levemente el entrecejo preguntándose por qué la profesora iba a usarla a ella de intermediario... ¿tan mal estaba su ensayo? Se tentó de abrirlo para develar el misterio pero después de volver a observar a Alessa pensó que no era muy buena opción. Acababa de reconstruir un poco su imagen delante de ella, no quería volver a tirarla abajo. ¿Y si la rarita seguía en plan de desenmascararlo? porque claramente lo que ella quería era que fueran obvias todas sus mentiras y falencias.
La observó de costado, imaginando que ese bendito día debía ser como su cumpleaños... podía apostar una rana de chocolate a que Alessa había nacido la noche de Halloween y por eso andaba con un colgante de un esqueleto todo escrito. "¿Qué planean hacer?" quiso saber aunque quizás no le convenía indagar mucho porque había prometido ir ese año a una de las reuniones del club y hasta ahora no lo había hecho. Ni pensaba hacerlo, claro está.
Tomó el rollo de pergamino que Alessa le pasaba y frunció levemente el entrecejo preguntándose por qué la profesora iba a usarla a ella de intermediario... ¿tan mal estaba su ensayo? Se tentó de abrirlo para develar el misterio pero después de volver a observar a Alessa pensó que no era muy buena opción. Acababa de reconstruir un poco su imagen delante de ella, no quería volver a tirarla abajo. ¿Y si la rarita seguía en plan de desenmascararlo? porque claramente lo que ella quería era que fueran obvias todas sus mentiras y falencias.

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Re: Llegada la hora...
Secretamente, las fiestas de disfraces le gustaban. Obvio. Él amaba disfrazarse de alguien más, todo el tiempo, ¿qué mejor que una fiesta en donde estaban todos obligados a hacerlo? La miró más interesado que antes, sin percatarse que los ojos se le iban cada tanto a la boca de Alessa.
"¿Ya sabes de qué te disfrazarás?" quiso saber para evadir el tema de la invitación. No estaba seguro de ir, por un lado tenía ganas de hacerlo... la veía y le tentaba la idea de aparecer disfrazado de manera que los demás no supieran que se había juntado con los raritos del colegio y que, con un poco de suerte, se había chapado una vez más a la reina de las raras.
Pasó el pergamino por sus manos, tironeando apenas del papel, intentando comenzar a desenrrollarlo sin que la chica lo notara. Quería saber qué había sucedido con su tarea pero que ella no lo viera, no quería compartir que era un pésimo estudiante.
"¿Ya sabes de qué te disfrazarás?" quiso saber para evadir el tema de la invitación. No estaba seguro de ir, por un lado tenía ganas de hacerlo... la veía y le tentaba la idea de aparecer disfrazado de manera que los demás no supieran que se había juntado con los raritos del colegio y que, con un poco de suerte, se había chapado una vez más a la reina de las raras.
Pasó el pergamino por sus manos, tironeando apenas del papel, intentando comenzar a desenrrollarlo sin que la chica lo notara. Quería saber qué había sucedido con su tarea pero que ella no lo viera, no quería compartir que era un pésimo estudiante.

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Re: Llegada la hora...
Todavía estaba procesando y reprimiendo la cara de desagrado cuando se imaginó el disfraz de muñeca rota de porcelana (qué chica se disfrazaba de algo así?!) cuando Alessa le dio la excusa perfecta para cambiar la cara de impresión que se le estaba formando por una de curiosidad bastante genuina "¿Qué mote?" quiso saber, mirándola de costado. Era rara pero tampoco para suponer que era la hermana de Lorcan D'Eath o algo así.
Entreabrió la boca, dudando un instante porque Basil odiaba tener que dar opiniones, sobre todo cuando no sabía bien qué esperaba por respuesta el otro. Con su prima Pippa o con Joanne le resultaba fácil, pero ¿la rarita qué querría escuchar? Pensó en los dos disfraces y el de la muñeca era el que le causaba más impresión y curiosidad "Supongo que el primero sería... ¿más original?" arriesgó porque una chica como ella seguro que buscaba eso, quizás el disfraz más tétrico le asegurara la presidencia del club de los que tienen problemitas con el terror para siempre. O hasta que terminaran el Colegio el otro año, lo mismo. La miró esperando saber qué opinaba ella. Basil posiblemente, si decidía asistir solamente por Alessa, elegiría un disfraz que lo mantuviera en el anonimato, algo con máscara quizás... de manera de escabullirse fácil sin que todos supieran que había estado ahí.
Entreabrió la boca, dudando un instante porque Basil odiaba tener que dar opiniones, sobre todo cuando no sabía bien qué esperaba por respuesta el otro. Con su prima Pippa o con Joanne le resultaba fácil, pero ¿la rarita qué querría escuchar? Pensó en los dos disfraces y el de la muñeca era el que le causaba más impresión y curiosidad "Supongo que el primero sería... ¿más original?" arriesgó porque una chica como ella seguro que buscaba eso, quizás el disfraz más tétrico le asegurara la presidencia del club de los que tienen problemitas con el terror para siempre. O hasta que terminaran el Colegio el otro año, lo mismo. La miró esperando saber qué opinaba ella. Basil posiblemente, si decidía asistir solamente por Alessa, elegiría un disfraz que lo mantuviera en el anonimato, algo con máscara quizás... de manera de escabullirse fácil sin que todos supieran que había estado ahí.

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Re: Llegada la hora...
La poca imaginación de Basil era usada para sus mentiras, para congraciarse con las personas adecuadas. No tenía una pasión como ella para pensar con tanto detalle un disfraz, quizás por eso le sorprendieron las sugerencias tétricas de Alessa.
Reprimió una sonrisa pícara porque era un buen apodo, cualquiera que la viera con ese look podía relacionarla fácilmente con los vampiros, aunque algo exagerado "Seguramente una chica muggleborn a la que asustaste" se permitió bromear dejando escapar un poco de racismo slytherin y aprovechando la oportunidad para sugerirle que a él no lo asustaba la apariencia de Alessa. Mentira. Estaba convencido de que sus poderes gitanos eran tan reales como cualquier otro de los hechizos que aprendían en clase. Es más, además de evitarla durante esas semanas, había perdido bastante tiempo buscando libros sobre maldiciones y maneras de repelerlas, pero Basil era bastante burro y después del segundo texto se había aburrido. Por eso, y porque no ponía mucho esfuerzo en clase, no se sorprendió cuando al terminar de desenrrollar nerviosamente el pergamino notó la letra de la profesora en una tinta oscura que le informaba que debía hacer varias modificaciones a su ensayo.
Resopló pero intentó seguir como si nada, mirándola algo contrariado. Se sentía aliviado por haber dado en el clavo en su respuesta, estaba comenzando a pensar que el patrón para relacionarse con ella era exagerar todo lo extravagante y oscuro que se le ocurría, básicamente ceder a sus prejuicios sobre Alessa.
Basil entreabrió la boca "Gracias por la invitación... intentaré ir" le respondió antes de volver la vista a su pergamino, aunque sabía que iba a terminar decidiéndose según su ánimo esa noche. Claro, si no se pasaba todo Halloween rehaciendo sus tareas.
Reprimió una sonrisa pícara porque era un buen apodo, cualquiera que la viera con ese look podía relacionarla fácilmente con los vampiros, aunque algo exagerado "Seguramente una chica muggleborn a la que asustaste" se permitió bromear dejando escapar un poco de racismo slytherin y aprovechando la oportunidad para sugerirle que a él no lo asustaba la apariencia de Alessa. Mentira. Estaba convencido de que sus poderes gitanos eran tan reales como cualquier otro de los hechizos que aprendían en clase. Es más, además de evitarla durante esas semanas, había perdido bastante tiempo buscando libros sobre maldiciones y maneras de repelerlas, pero Basil era bastante burro y después del segundo texto se había aburrido. Por eso, y porque no ponía mucho esfuerzo en clase, no se sorprendió cuando al terminar de desenrrollar nerviosamente el pergamino notó la letra de la profesora en una tinta oscura que le informaba que debía hacer varias modificaciones a su ensayo.
Resopló pero intentó seguir como si nada, mirándola algo contrariado. Se sentía aliviado por haber dado en el clavo en su respuesta, estaba comenzando a pensar que el patrón para relacionarse con ella era exagerar todo lo extravagante y oscuro que se le ocurría, básicamente ceder a sus prejuicios sobre Alessa.
Basil entreabrió la boca "Gracias por la invitación... intentaré ir" le respondió antes de volver la vista a su pergamino, aunque sabía que iba a terminar decidiéndose según su ánimo esa noche. Claro, si no se pasaba todo Halloween rehaciendo sus tareas.

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Re: Llegada la hora...
No era una pasión muy convencional ni sana, hasta la admiración de Alessa por las historias de terror y por los colores oscuros era algo más normal en un adolescente que la ambición desmedida.
"¿Ah, sí?" preguntó haciéndose el sorprendido, como si el look dark fuera algo amigable -me pregunto por qué- agregó con ironía en su mente. Sí, él había sido uno pero no le temía a ella, le daban miedo las consecuencias de hacerla enojar. Si robarle un beso en un ensayo le había costado pasar un verano horrendo, no quería imaginar si ocurría algo peor "¿No te molesta el apodo?" quiso saber porque él, en su vanidad, no se sentiría complacido por la comparación, aunque sí le gustaría que hablaran de él. Básicamente por eso había entrado al equipo titular de quidditch.
Alternó la mirada entre el pergamino y Alessa, decidiendo cómo decir la verdad sin quedar como un burro. "Debo... hacerle unos cambios al ensayo" mejor no aclarar la magnitud de los cambios requeridos por la profesora. Nadie devolvía un trabajo sólo por detalles, si Basil no reformulaba el ensayo ni agregaba información iba a reprobar.
"¿Ah, sí?" preguntó haciéndose el sorprendido, como si el look dark fuera algo amigable -me pregunto por qué- agregó con ironía en su mente. Sí, él había sido uno pero no le temía a ella, le daban miedo las consecuencias de hacerla enojar. Si robarle un beso en un ensayo le había costado pasar un verano horrendo, no quería imaginar si ocurría algo peor "¿No te molesta el apodo?" quiso saber porque él, en su vanidad, no se sentiría complacido por la comparación, aunque sí le gustaría que hablaran de él. Básicamente por eso había entrado al equipo titular de quidditch.
Alternó la mirada entre el pergamino y Alessa, decidiendo cómo decir la verdad sin quedar como un burro. "Debo... hacerle unos cambios al ensayo" mejor no aclarar la magnitud de los cambios requeridos por la profesora. Nadie devolvía un trabajo sólo por detalles, si Basil no reformulaba el ensayo ni agregaba información iba a reprobar.

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Re: Llegada la hora...
Se contuvo de mirarla porque estaba sonriendo de lado, irónico. Obvio, ¿cómo pudo pensar que a ella podía molestarle que la llamaran de esa manera? En la lógica de Alessa suponía que ser llamada chicavampiro era motivo de orgullo. "Tienes una buena autoestima..." concluyó en voz alta porque eso le parecía digno de admiración. En el fondo el autoestima de Basil debía de ser muy chiquita para querer agradarle a todo el mundo y a base de mentiras. Si se presentaba por quién era y exponía su ambición suponía que nadie querría estar al lado de alguien así. En realidad, él tampoco quería estar al lado de cualquiera, supongamos que las cosas funcionaban bien de esa manera, que lo que hacía Basil tenía algún sentido.
Volvió a enrollar el pergamino con la intención de guardarlo en su bolso, pero volvió a mirarla haciéndose el impasible ante su oferta. Como si la posibilidad de que alguien lo ayudara y eso incrementara sus chances de aprobar, junto con el plus de que fuera Alessa ese alguien, no lo entusiasmaran. Lo hacían, y mucho. "Si tienes tiempo..." se hizo también el desinteresado "No quiero molestarte" mentira, re quería, quería que le rehiciera el trabajo, que la dejara besarla un par de veces más, él quería todo, pero no daba decírselo.
Volvió a enrollar el pergamino con la intención de guardarlo en su bolso, pero volvió a mirarla haciéndose el impasible ante su oferta. Como si la posibilidad de que alguien lo ayudara y eso incrementara sus chances de aprobar, junto con el plus de que fuera Alessa ese alguien, no lo entusiasmaran. Lo hacían, y mucho. "Si tienes tiempo..." se hizo también el desinteresado "No quiero molestarte" mentira, re quería, quería que le rehiciera el trabajo, que la dejara besarla un par de veces más, él quería todo, pero no daba decírselo.

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Re: Llegada la hora...
Qué feo que Alessa lo quiera hacer trabajar duro... pero está bien, tiene que merecerse sus vacaciones de verano en la Costa Azul, en la mansión Bagnold. La vida iba a sonreírle por cada trabajo que tuviera que rehacer injustamente.
Sonrió, intentando no parecer demasiado contento por la confirmación de ella. Eso ayudaba a que no tirara el pergamino a la basura apenas llegara a su habitación. La única contra era que iba a tener que mostrárselo y Alessa iba a ver que las modificaciones no eran tan pequeñas como él lo había querido pintar.
"Muchas gracias" le dijo intentando sonar como un pobre que sentía de corazón agradecimiento por la ayuda que ella le iba a dar, ayuda que necesitaba desesperadamente.
"¿Puedes el martes?" preguntó ya guardando la tarea en su bolso "Debo entregar las modificaciones para el viernes" movió la boca como incómodo por presionarla.
Sonrió, intentando no parecer demasiado contento por la confirmación de ella. Eso ayudaba a que no tirara el pergamino a la basura apenas llegara a su habitación. La única contra era que iba a tener que mostrárselo y Alessa iba a ver que las modificaciones no eran tan pequeñas como él lo había querido pintar.
"Muchas gracias" le dijo intentando sonar como un pobre que sentía de corazón agradecimiento por la ayuda que ella le iba a dar, ayuda que necesitaba desesperadamente.
"¿Puedes el martes?" preguntó ya guardando la tarea en su bolso "Debo entregar las modificaciones para el viernes" movió la boca como incómodo por presionarla.

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Re: Llegada la hora...
Qué lástima, porque para Basil 'ayuda' significaba, claramente, rehacer el trabajo por él. Creyó que Alessa entendía lo mismo, que 'ayuda' era un eufemismo para 'quiero que hagas todo por mí'. Ya iban a poder discutirlo el martes, cuando él quiera estirar los pies en la silla de adelante y no hacer nada, y Alessa le parta un libro en la cabeza.
"Genial" respondió, sonriendo encantado con que ella hubiera usado el término 'cita'. "No, no me molesta, dime a dónde te parece mejor..." le ofreció, haciéndose el caballero. Basil no sabía que ella prefería el ala oeste, como la bestia del castillo. Pero todo cerraba. Él era el bello y ella la Bestia, aunque el que tenía la maldición era él, mejor me callo.
((Cerramos?))
"Genial" respondió, sonriendo encantado con que ella hubiera usado el término 'cita'. "No, no me molesta, dime a dónde te parece mejor..." le ofreció, haciéndose el caballero. Basil no sabía que ella prefería el ala oeste, como la bestia del castillo. Pero todo cerraba. Él era el bello y ella la Bestia, aunque el que tenía la maldición era él, mejor me callo.
((Cerramos?))

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Re: Llegada la hora...
Ya con que le dijera cómo podía desarrollar una idea o argumentar y le diera letra era un montón. Le ahorraba la parte de pensar y eso era genial para Basil.
"Ok, ala oeste" repitió Bello antes de sonreírle, contrariado porque separarse de ella lo aliviaba, fingir algo que aún no sabía qué era delante de Alessa lo tensionaba. Pero también separarse implicaba contacto físico, al menos en el mundo de Basil. Reprimió el paso hacia adelante que iba a dar para acercarse a la chica cuando la vio dar media vuelta y entrar a la mazmorra que usaba el club de los freaks. Alzó las cejas. Ok, la rarita acababa de dejarlo con ganas. Esperaba que nadie lo estuviera viendo.
((Cerrado))
"Ok, ala oeste" repitió Bello antes de sonreírle, contrariado porque separarse de ella lo aliviaba, fingir algo que aún no sabía qué era delante de Alessa lo tensionaba. Pero también separarse implicaba contacto físico, al menos en el mundo de Basil. Reprimió el paso hacia adelante que iba a dar para acercarse a la chica cuando la vio dar media vuelta y entrar a la mazmorra que usaba el club de los freaks. Alzó las cejas. Ok, la rarita acababa de dejarlo con ganas. Esperaba que nadie lo estuviera viendo.
((Cerrado))

