Valerian estaba algo nervioso por haber aceptado esa lechuza, pero si su hermano menos se había animado a participar él se sentía bastante estúpido cuando lo único que tenía que hacer era estar en la Torre de Astronomía ese sábado a la noche. Definitivamente sonaba a que era más sencillo que haber hecho todo ese ritual confuso delante de la fuente.
No estaba seguro de con quién se encontraría.
Valerian no se consideraba un muchacho feo, pero con su cara de cansancio constante y su origen muggle humilde no estaba seguro de alguien pudiera estar interesado en conocerlo a modo romántico. Porque de eso se trataba, ¿cierto? ¿De darle una salida romántica a las decenas de adolescentes hormonales que convivían en el castillo? De lo contrario, estaba ahí y alguien le iba a robar los órganos. Una de dos.
Estaba llegando tarde, las 9:03 PM. Subió las escaleras de a dos escalones, agarrándose de la pared de piedra, para por fin entrar. "¡Perdón! Por..." tomó aire, doblando un poco las rodillas y apoyando las manos en éstas, para recuperar el aliento "llegar..." levantó la cabeza, quizás le estaba hablando a una torre vacía "tarde". No sé, espero que la torre no esté vacía.