Cuando alguien de su clase se enferma, no es el que tiene al lado, en frente o detrás quién se contagia. No. Es Fred, que está tres filas más allá, la termina postrada en su cama sin querer moverse, a pesar de que come todas sus verduras, frutas y lácteos con regularidad. Porque ella no se salva, nunca.
No obstante, siempre está preparada para lo peor y cuando sintió los primeros indicios de la gripe se consumió todos sus antigripales, los normales y los fuertes. Hizo gárgaras con miel y otras cosas con huevos crudos porque a veces esos remedios de abuelita funcionan, pero al ver que no mejoraba se preocupó, ¿Qué tal si le pasaba otra cosa?, ¿Qué tal si lo que tenía era mononucleósis, dengue o cáncer?. El problema es que Fred no tiene tiempo para andar visitando médicos, así que se fue a la farmacia más cercana, con la nariz enrojecida y la piel pálida.
Una vez allí, trató de explicar sus síntomas, asegurando que tenía otra enfermedad. El farmaceuta explicó que eso era una gripe común, quizás más fuerte que una normal pero gripe al fin y le recomendó otro antigripal "Le digo que si fuese gripe ya estuviese curada" Dijo con exasperación '¿Cuánto tiempo lleva así?' Le preguntó el farmaceuta "Tres días" Contestó.
Fred pudo percibir que el tipo se estaba conteniendo de rodar los ojos. ¿Qué?, ¿Ahora una gripe normal dura más de tres días?, ¿Por qué el no le creía que tenía la fiebre amarilla?, ¿Será que le tenía que contar sobre la mala suerte que poseía?.
Detrás de ella, sintió la risa de alguien. No se volteó, porque le dolía el cuello. ¡Eso era síntoma de artritis y que nadie le diga lo contrario!.
Beyond Hogwarts RPG - Foro de rol Play-By-Post ambientado en el mundo de Harry Potter
Reglas del Foro • Ambientación • Guía Nuevo Usuario • Celebridades Tomadas • Estudiantes • Adultos • Clases y Horarios • Copa de las Casas
Reglas del Foro • Ambientación • Guía Nuevo Usuario • Celebridades Tomadas • Estudiantes • Adultos • Clases y Horarios • Copa de las Casas
Hipocondríaca
-
Winnifred Thackeray
- Puntos: 0
- Mensajes: 42
- Registrado: 09 Ene 2011 20:45
- Ubicación: Londres
- Contactar:
-
Winnifred Thackeray
- Puntos: 0
- Mensajes: 42
- Registrado: 09 Ene 2011 20:45
- Ubicación: Londres
- Contactar:
((Deeeeeeeex *Grita como fangirl*))
Fred estaba al borde de la desesperación "Escuche" Dijo, tratando de llamar a su calma interna "Tengo examen mañana y lo único que quiero es un remedio que me haga entregar mi examen seco porque mi nariz no deja de gotear" En eso, sacó un pañuelo del bolsillo de sus vaqueros y se secó la nariz. El farmaceuta se dio la vuelta y tomó un jarabe que a Fred le parecía conocido "Ya tomé ese" Le explicó tratando de no sonar demasiado molesta. Aunque bien podía justificar su temperamento con su enfermedad crónica y mortal.
El farmaceuta seguía insistiéndole que no había dejado que surtiera efecto al jarabe, pero Fred no lo escuchaba, porque el tipo que tenía atrás seguía riéndose. Eso era demasiado.
"Permiso" Se disculpó con el farmaceuta alzando la mano y se dio la vuelta, encontrándose con un adolescente con múltiples piercings en la cara. Fred contó cinco: ceja, labios y orejas. Lo primero que pensó fue que los chicos de hoy en día estaban de mal en peor, no tenían ningún tipo de respeto por ellos y mucho menos por los demás, ¿Cómo haría para razonar con alguien así?.
Respiró "¿Puedes parar ya?, no es muy agradable que te rías de la desgracia ajena, es morboso" El muchacho se cruzó de brazos y trataba de aguantar una carcajada, y aunque Fred no estuviese con todos sus sentidos muy alertas, podía escuchar el ruido tenue de su risa.
Rodó los ojos y en el proceso se encontró con el rostro de Dexter, que se veía por encima del renacuajo insolente.
Fred, claro está, lo recordó de inmediato y como respuesta a esto se giró de golpe "Si, quiero este jarabe" Le dijo al farmaceuta. Éste sonrió con alivio y metió el paquete en una bolsa.
No le alarmaba verlo, le alarmaba que él la viera así.
Fred estaba al borde de la desesperación "Escuche" Dijo, tratando de llamar a su calma interna "Tengo examen mañana y lo único que quiero es un remedio que me haga entregar mi examen seco porque mi nariz no deja de gotear" En eso, sacó un pañuelo del bolsillo de sus vaqueros y se secó la nariz. El farmaceuta se dio la vuelta y tomó un jarabe que a Fred le parecía conocido "Ya tomé ese" Le explicó tratando de no sonar demasiado molesta. Aunque bien podía justificar su temperamento con su enfermedad crónica y mortal.
El farmaceuta seguía insistiéndole que no había dejado que surtiera efecto al jarabe, pero Fred no lo escuchaba, porque el tipo que tenía atrás seguía riéndose. Eso era demasiado.
"Permiso" Se disculpó con el farmaceuta alzando la mano y se dio la vuelta, encontrándose con un adolescente con múltiples piercings en la cara. Fred contó cinco: ceja, labios y orejas. Lo primero que pensó fue que los chicos de hoy en día estaban de mal en peor, no tenían ningún tipo de respeto por ellos y mucho menos por los demás, ¿Cómo haría para razonar con alguien así?.
Respiró "¿Puedes parar ya?, no es muy agradable que te rías de la desgracia ajena, es morboso" El muchacho se cruzó de brazos y trataba de aguantar una carcajada, y aunque Fred no estuviese con todos sus sentidos muy alertas, podía escuchar el ruido tenue de su risa.
Rodó los ojos y en el proceso se encontró con el rostro de Dexter, que se veía por encima del renacuajo insolente.
Fred, claro está, lo recordó de inmediato y como respuesta a esto se giró de golpe "Si, quiero este jarabe" Le dijo al farmaceuta. Éste sonrió con alivio y metió el paquete en una bolsa.
No le alarmaba verlo, le alarmaba que él la viera así.

-
Winnifred Thackeray
- Puntos: 0
- Mensajes: 42
- Registrado: 09 Ene 2011 20:45
- Ubicación: Londres
- Contactar:
Winnifred volvió a pasarse el pañuelo por la nariz, sintiendo ardor al hacerlo. El roce del pañuelo le había causado irritación a los costados de los hoyuelos. Sabía que su nariz estaba roja, que tenía los ojos cansados, el cabello despeinado y su camiseta arrugada. Claro que no podía permitir que Dexter la viera así, ¿Cómo podría escucharlas las campanas de los Ángeles con ese aspecto? Porque eso era lo que se suponía que debía escuchar al verla. Ya que. Ya sabes. Son el uno para el otro. Disculpa si no te llegó el memo.
En fin. El farmaceuta le dijo el monto que costaba el jarabe y Fred metió una mano en su bolso, esperando sentir de inmediato el semi-cuero que era su monedero (Era un bolso pequeño). Pero, ¡Adivina! No sintió nada. Siguió palpando hasta el fondo. Había varias monedas, su carnet de la universidad, su carnet del supermercado, su carnet de la biblioteca. Tenía muchos carnets. Todo esto lo había hecho viendo al farmaceuta, que esperaba aburrido por el dinero. Su rostro, enfermo, había pasado de la neutralidad al horror. Había olvidado su monedero y con ello, el dinero para pagar el jarabe. Sostuvo con las dos manos el bolso y casi mete la cabeza en él, deseando que su bolso fuese como el de Mary Poppins: interminable y con todo lo que necesitas allí. Pero esas cosas no le pasan a Fred, porque tiene mala suerte.
No obstante, tenía muchas monedas. Siempre le daba flojera meterlas en el cierre destinado a ellas cuando recibía cambio, así que solo las tiraba al fondo de la cartera. Quizás tenía una oportunidad para pagar el jarabe. Quizás.
Se puso en ello. Sacando de una en una, o de dos en dos, dependiendo del agarre de sus diminutas manos. Se dio cuenta más tarde que temprano, que no iba a terminar nunca si hacía eso, así que sobre el mostrador vació su cartera. Algo se le cayó al suelo, pero no lo recogió porque no lo escuchó caer. El farmaceuta la miraba entre fastidiado, sorprendido y molesto, toda su cara decía ¿Me estás hablando en serio?. Si, amargado. Fred no se iba a ir sin su jarabe, así dure toda la vida contando las monedas.
En fin. El farmaceuta le dijo el monto que costaba el jarabe y Fred metió una mano en su bolso, esperando sentir de inmediato el semi-cuero que era su monedero (Era un bolso pequeño). Pero, ¡Adivina! No sintió nada. Siguió palpando hasta el fondo. Había varias monedas, su carnet de la universidad, su carnet del supermercado, su carnet de la biblioteca. Tenía muchos carnets. Todo esto lo había hecho viendo al farmaceuta, que esperaba aburrido por el dinero. Su rostro, enfermo, había pasado de la neutralidad al horror. Había olvidado su monedero y con ello, el dinero para pagar el jarabe. Sostuvo con las dos manos el bolso y casi mete la cabeza en él, deseando que su bolso fuese como el de Mary Poppins: interminable y con todo lo que necesitas allí. Pero esas cosas no le pasan a Fred, porque tiene mala suerte.
No obstante, tenía muchas monedas. Siempre le daba flojera meterlas en el cierre destinado a ellas cuando recibía cambio, así que solo las tiraba al fondo de la cartera. Quizás tenía una oportunidad para pagar el jarabe. Quizás.
Se puso en ello. Sacando de una en una, o de dos en dos, dependiendo del agarre de sus diminutas manos. Se dio cuenta más tarde que temprano, que no iba a terminar nunca si hacía eso, así que sobre el mostrador vació su cartera. Algo se le cayó al suelo, pero no lo recogió porque no lo escuchó caer. El farmaceuta la miraba entre fastidiado, sorprendido y molesto, toda su cara decía ¿Me estás hablando en serio?. Si, amargado. Fred no se iba a ir sin su jarabe, así dure toda la vida contando las monedas.

-
Winnifred Thackeray
- Puntos: 0
- Mensajes: 42
- Registrado: 09 Ene 2011 20:45
- Ubicación: Londres
- Contactar:
-Un penique, seis peniques, veintiséis peniques, cincuenta y cuatro peniques, ¡Una libra!- Agarraba las monedas con el dedo índice y las apartaba del grupo mientras contaba. Se pasaba la manga de la camisa por la nariz y seguía contando. Llevaba dos libras y treinta y cinco peniques cuando Dexter le puso el bolígrafo en la mesa. Deseando que no fuese él con todas sus fuerzas, alzó la vista. Lo miró abriendo mucho los ojos. ¿Se había puesto más atractivo o era sólo su idea? Trató de no pensar en cómo brillaban sus ojos mientras abría la boca "Gra-gracias" Balbuceó. Se le quedó viendo más rato del que debió y quizá se hubiese quedado más tiempo sino fuese porque el farmaceuta carraspeó. ¡Además de amargado no le gusta el amor! Porque era claro que entre Dexter y Fred había un aura de amor verdadero que se podía ver de ahí a la China. Sólo que aún nadie se entera.
Volvió a su conteo, llegando finalmente a las cuatro libras y veinte peniques. ¡Adivina cuánto cuesta el jarabe! Ajá. Cinco libras. Se mordió el labio inferior. Qué vergüenza le daba pedir prestado o decirle al farmaceuta que se lo pagaba después, pero a la vez no quería irse con las manos vacías. Suspiró bajando de golpe los brazos sin saber qué hacer en el momento.
Estuvo tan cerca.
Volvió a su conteo, llegando finalmente a las cuatro libras y veinte peniques. ¡Adivina cuánto cuesta el jarabe! Ajá. Cinco libras. Se mordió el labio inferior. Qué vergüenza le daba pedir prestado o decirle al farmaceuta que se lo pagaba después, pero a la vez no quería irse con las manos vacías. Suspiró bajando de golpe los brazos sin saber qué hacer en el momento.
Estuvo tan cerca.

-
Winnifred Thackeray
- Puntos: 0
- Mensajes: 42
- Registrado: 09 Ene 2011 20:45
- Ubicación: Londres
- Contactar:
Miró a un punto frente a ella completamente shockeada de que él se volviese a acercar. Claro, porque que es que su suerte le manda a que el amor de su vida vea una de las escenas más vergonzosas de su vida: quedarse sin dinero luego de haberle hecho perder el tiempo a todo el mundo.
Sabía que tenía que moverse, que a pesar de que ella sintiera que su mundo se detuvo, realmente las agujas del reloj de la humanidad seguían corriendo. Lo miró con sus ojos ojerosos, palidez extrema, nariz enrojecida y cabello despeinado (porque hay que especificar el estado en el que está) "Me faltan sesenta peniques" Murmuró por la vergüenza "Olvidé mi monedero" Bajó la vista para verle el pecho. No podía estar admirando sus espectaculares ojos durante mucho tiempo. En ese estado seguro le flaqueaban las piernas si lo hacía.
Sabía que tenía que moverse, que a pesar de que ella sintiera que su mundo se detuvo, realmente las agujas del reloj de la humanidad seguían corriendo. Lo miró con sus ojos ojerosos, palidez extrema, nariz enrojecida y cabello despeinado (porque hay que especificar el estado en el que está) "Me faltan sesenta peniques" Murmuró por la vergüenza "Olvidé mi monedero" Bajó la vista para verle el pecho. No podía estar admirando sus espectaculares ojos durante mucho tiempo. En ese estado seguro le flaqueaban las piernas si lo hacía.

-
Winnifred Thackeray
- Puntos: 0
- Mensajes: 42
- Registrado: 09 Ene 2011 20:45
- Ubicación: Londres
- Contactar:
Así quizás lo vería Dexter, como un favor, pero para Fred era como la señal de que quizás ella le despertaba simpatía. A nadie que odias le prestarías dinero, ¿Cierto? Y nada más con no odiarla era como decir que había chances de que se casaran y tuviesen hermosos hijos.
Fred miró la libra sobre el mostrador y lentamente alzó la vista para ver a Dexter. Abrió la boca para pronunciar un 'Gracias' pero lo que le salió fue un muy sonoro y mocoso estornudo. Por suerte para Dex, Fred era muy chiquita y todo paró a su pecho y no a su cara "Lo siento tanto" Le dijo con la cara enrojecida, tratando de limpiar con su mano el moco de la camisa del amor de su vida.
Mientras pasaba la peor pena de su vida, Fred trató de ver el lado positivo de la situación.
Nada.
Fred miró la libra sobre el mostrador y lentamente alzó la vista para ver a Dexter. Abrió la boca para pronunciar un 'Gracias' pero lo que le salió fue un muy sonoro y mocoso estornudo. Por suerte para Dex, Fred era muy chiquita y todo paró a su pecho y no a su cara "Lo siento tanto" Le dijo con la cara enrojecida, tratando de limpiar con su mano el moco de la camisa del amor de su vida.
Mientras pasaba la peor pena de su vida, Fred trató de ver el lado positivo de la situación.
Nada.

-
Winnifred Thackeray
- Puntos: 0
- Mensajes: 42
- Registrado: 09 Ene 2011 20:45
- Ubicación: Londres
- Contactar:
Sin poder controlarlo, comenzó a llorar, provocando que su nariz se llenara de moco y no pudiese pronunciar la 'N' o la 'R'. La pregunta se la tomó literal "Tedgo gdipe" Alzó la vista y lo miró con ojos llorosos. ¿Puedo decir en su defensa que se veía adorable? Es decir, chiquita, con la nariz enrojecida, despeinada y llorando. Algún sentimiento debe causar, Dexter, alguno. Así sea lástima.
Fred lo único que podía hacer es irse, pero no sin antes llevarse su jarabe. Se giró hacia el farmaceuta que se estaba riendo de ella y le estrechó todas las monedas que tenía en la mesa "Quédate cod el cabio" Y sin bolsa o factura salió corriendo.
-Eso, Fred. Más madura no pudiste verte- Se dijo cuando estaba cruzando la puerta hacia el exterior.
Sacó de su bolso una servilleta vieja que seguro había usado antes para lo mismo y se limpió la nariz. Tenía que decirle algo, no podía irse así como así.
Se quedó esperándolo junto a la salida, pensando en algo no-idiota que decir para salvar su futuro con él.
Fred lo único que podía hacer es irse, pero no sin antes llevarse su jarabe. Se giró hacia el farmaceuta que se estaba riendo de ella y le estrechó todas las monedas que tenía en la mesa "Quédate cod el cabio" Y sin bolsa o factura salió corriendo.
-Eso, Fred. Más madura no pudiste verte- Se dijo cuando estaba cruzando la puerta hacia el exterior.
Sacó de su bolso una servilleta vieja que seguro había usado antes para lo mismo y se limpió la nariz. Tenía que decirle algo, no podía irse así como así.
Se quedó esperándolo junto a la salida, pensando en algo no-idiota que decir para salvar su futuro con él.
